El RD de prescripción obligará al paciente a dar más vueltas que un trompo para ser atendido

09 febrero 2016

Ahora más que nunca, los profesionales tienen que ajustarse a rajatabla a lo que dicta, en contra de lo que verbalmente les puedan ordenar y excepto en situaciones de riesgo vital para el paciente. Ninguno de los protocolos existentes en España cumple los requisitos para la aplicación del RD de ‘antiprescripción’ enfermera.

El Tribunal Supremo ha rechazado la  petición de suspensión cautelar del artículo 3.2 del Real Decreto que regula la indicación, uso y autorización de dispensación de medicamentos y productos sanitarios de uso humano por parte de los enfermeros, conocido popularmente por la sanidad como el decreto de prescripción enfermera,  que presentamos SATSE y posteriormente el Consejo General de Enfermería. Los errores conceptuales y valoraciones que consideramos no ajustadas a Derecho motivarán la interposición del pertinente recurso de súplica.

De esta forma, el auto del Supremo ratifica que con la entrada en vigor de este RD, los profesionales médicos están obligados a incluir en sus órdenes de prescripción el diagnóstico, el tratamiento por escrito (incluyendo dosis, pauta y tiempo de duración) y que haga el seguimiento. En definitiva, “que los Enfermeros no podemos dar ni una aspirina", protesta Elisabeth Muñoz, secretaria autonómica de SATSE en Ceuta.

La repercusión del auto conllevará la duplicidad de las actuaciones (en primer lugar de Enfermería y en segundo de profesionales médicos) y provocará un aumento de la actividad profesional de los médicos así como una saturación del sistema sanitario con el subsiguiente trastorno tanto para profesionales como pacientes. “Los usuarios van a dar más vueltas que un trompo para recibir la misma asistencia que tenían hasta ahora”, lamenta Muñoz. Esta nueva situación conllevará, indudablemente, más visitas a la consulta del médico, más esperas, pacientes con la sensación de que la sanidad pública está mareando la perdiz y un previsible colapso de la sanidad.

Existen múltiples actuaciones sanitarias hasta ahora realizadas de forma autónoma y habitual por los enfermeros y aceptadas por toda la sanidad que, sin embargo, tras la entrada en vigor del RD se han visto negativamente afectadas. Precisamente estos aspectos son los que pretendía regular la norma para dar la suficiente seguridad jurídica a los enfermeros.

Por ejemplo: “Ante una úlcera por presión que precise de una limpieza con una pomada desbridante (colagenasa) el paciente deberá ser valorado previamente por un médico para que pueda realizar el correspondiente diagnóstico, prescripción y determinar el protocolo a aplicar, además de realizar el consiguiente seguimiento del proceso”.

Esto significará, por ejemplo, que ante la situación anteriormente descrita, a pesar de que sea el enfermero el profesional que ha practicado siempre estas curas decidiendo de forma libre y autónoma qué medicamentos aplicar, sin embargo, a partir de ahora, será necesario que vaya el médico una y otra vez al domicilio ya que sólo él podrá tomar dichas decisiones. Asimismo, en centros socio-sanitarios donde antes no era precisa la actuación del médico ante estas situaciones, será imprescindible ahora su presencia.

Sin protocolos

El auto ratifica que los únicos protocolos válidos son los aprobados por la Comisión de Farmacia del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de  Salud, validados por la Dirección General Salud Pública del Ministerio de Sanidad y publicados en el BOE. Sin embargo, ninguno de los protocolos existentes en España cumple estos requisitos.

En definitiva, que ahora más que nunca los profesionales de enfermería  deben tener claro que, una vez conocido el auto, tienen que ajustarse a  rajatabla y de forma totalmente estricta a lo que exige el RD, en contra de lo que verbalmente les puedan ordenar y excepto en situaciones de riesgo vital para  el paciente.

SATSE cubrirá a los enfermeros afiliados todos los gastos judiciales y administrativos que puedan tener por denuncias ocasionadas por el cumplimiento estricto del RD.